
El aumento de las temperaturas que conlleva el verano trae consigo pequeñas modificaciones en los hábitos de vida que permiten adaptarse mejor a los calores estivales. Es el caso de la nutrición, que se fundamenta en comidas frescas, productos ligeros y mucha hidratación. La fruta, sin duda alguna, es uno de nuestros mejores aliados. Melocotones, sandías, melones, albaricoques, cerezas...todas ellas están exquisitas y tienen algo en común: son sanas, nutritivas, hidratantes y no engordan.